Como estadounidenses, hemos desarrollado una especie de manía sobre la jubilación. Mucho de eso se debe al hecho de que las personas no están preparadas:

  • El lamento financiero número 1 de los estadounidenses es que no ahorraron para la jubilación antes
  • El promedio del monto ahorrado para la jubilación entre las familias estadounidenses es de solo 5,000$
  • Y casi un cuarto de todos los estadounidenses están preocupados de que sus ahorros para la jubilación no les alcance

Pero la verdad sobre la jubilación ha sido confusa: nuestra cultura ha torcido la jubilación como algo que “merecemos” cuando cumplimos los 65 años. Hay una actitud compartida de que una casa de playa en Florida debería ser nuestra recompensa por todo el trabajo que hemos realizado en nuestra vida… pero lo opuesto es la verdad. El trabajo es nuestra recompensa. De hecho, es una bendición del Señor. Sabemos esto porque Dios le dio trabajo a Adán antes de que el pecado entrara al mundo, lo que significa que siempre fue parte del plan de Dios para Su pueblo. Mantiene nuestros cuerpos activos, nuestras mentes agudas, y aumenta nuestra vida útil.

De la misma manera, la Palabra de Dios no prohíbe, sino que alienta, ahorra para la jubilación. Como cristianos, nos preparamos para nuestros últimos años para que podamos cuidarnos cuando ya no podamos físicamente trabajar a tiempo completo, y con el fin de posicionarnos para ser libres y así poder servir a tiempo completo.

Los mayordomos ahorran porque confiamos en el Señor, no porque confiemos en el dinero. Entonces, cuando se trata de la jubilación, recuerde que está ahorrando para ser usado por Dios, no para gastar de manera frívola. Recuerde que Él “puede hacer que toda gracia abunde para ustedes, de manera que siempre, en toda circunstancia, tengan todo lo necesario, y toda buena obra abunde en ustedes.” (2 Corintios 9:8).

Paso 1: Elija Un Plan.

Hay muchos planes de jubilación diferentes, y no hay un “mejor” plan que garantice que funcione para todos, así que conozca sus opciones. Es importante educarse a sí mismo y buscar un consejo sabio.

Como dice en Proverbios 24:3-4: “Con sabiduría se construye la casa; con inteligencia se echan los cimientos. Con buen juicio se llenan sus cuartos de bellos y extraordinarios tesoros.

Siempre busque al Señor en su estrategia de ahorro y continúe entendiendo métodos y prácticas de ahorro sabio. No permita que la confusión le intimide o le impida comenzar a ahorrar: ¡Realice su propia investigación y haga preguntas!

Paso 2: Comience a Ahorrar.

Comience a ahorrar tan pronto como sea posible, especialmente si su empleador ofrece una contribución equivalente a su 401(k) o 403(b). ¡No pierda “dinero gratis”!

Para ilustrar la diferencia de comenzar a ahorrar para la jubilación anticipadamente, observe este ejemplo:

Si Sally Sue ahorra solo 200$ al mes a partir de los 20 años, con una tasa de interés del 8%, tendrá más de 1 millón de dólares ahorrado a los 65 años.

Pero si Sally Sue espera y ahorra 200$ al mes a partir de los 40 años, con la misma tasa de interés del 8%, ni siquiera tendrá 500,000$ a los 65 años.

Este es el ejemplo perfecto de Proverbios 21:5: “El andar con paso lento trae prosperidad...”

Así que recuerde que cuando se trata de la jubilación, el tiempo está de tu lado: comience temprano, diversifique sus inversiones y recuerde Proverbios 6:6-8: “¡Anda, perezoso, fíjate en la hormiga! ¡Fíjate en lo que hace, y adquiere sabiduría! No tiene quien la mande, ni quien la vigile ni gobierne; con todo, en el verano almacena provisiones y durante la cosecha recoge alimentos.

Paso 3: Trabaje el Mayor Tiempo Posible.

Dado que las reglas sobre la jubilación han cambiado, considere posponer la edad de jubilación tan tarde como lo permita su salud. Planifique siempre trabajar o ser voluntario de alguna forma después de retirarse para mantener su salud.

Muchas personas han lanzado carreras nuevas en la edad de jubilación ya que tienen más efectivo, décadas de experiencia y menos riesgo. Su utilidad y experiencia no disminuyen a los 65 años, así que no permita que nadie le impida trabajar o cumplir una idea comercial que ha tenido por mucho tiempo. Busque la guía del Señor y disfrute de una vida larga y feliz.

Muchos sienten que la deuda de su tarjeta de crédito les impide ahorrar para la jubilación. Si ese es usted, ¡tome el control ahora! Primero, deje de usar sus tarjetas y haga un plan para pagarlas lo antes posible. Pruebe la Calculadora de Deuda: ¡es fácil y GRATUITO! Si necesita un poco más de ayuda, Consejeros Cristianos de Crédito es un gran recurso. Le ayudarán a comenzar con un análisis de deuda gratuito y trabajarán con usted para pagar sus tarjetas rápidamente y con menos interés. Han sido nuestros socios de confianza durante años y cuentan con un maravilloso equipo de asesores profesionales y amistosos, listos para ayudarlo.