Todos nosotros probablemente hemos comprado algo que no necesitamos. ¿Pero sabe por qué? Lauren Greutman da razones en un artículo que ella escribió para el Huffington Post. He aquí algunas razones que ella descubrió, con mis soluciones al problema.

Quiere impresionar a la gente.

Solución: Encuentre su verdadera identidad en Cristo. La avaricia y el orgullo pueden acallar su carácter y le mantendrá en esclavitud.

Tiene el hábito.

Solución: En sólo 21 días se puede romper el hábito de compra y desarrollar un hábito de ahorro en su lugar. Sólo vaya a la tienda si es necesario y aun así, con una lista. Evite cualquier compra compulsiva. Ore antes de ir para evitar la tentación.

No piensa en lo que ya tiene antes de comprar.

Solución: ¿Podría ser que usted no es agradecido por lo que ya tiene? O, ¿tal vez sus armarios están tan llenos que ha olvidado lo que hay? Utilice lo que tiene y done o venda el exceso.

Está deprimido y se siente mejor comprando cosas.

Solución: A largo plazo, estas compras no van a hacer que se sienta mejor. De hecho, le harán daño. Deléitese en el Señor y encuentre una manera de servir a los demás.

Es egoísta.

Solución: Descubra la alegría de mantener sus ojos en Jesús y escuchar al Espíritu Santo. Él pondrá a la gente en su vida que usted puede ayudar con su dinero en lugar de gastarlo en sí mismo.

Está expuesto a demasiada publicidad.

Solución: Limite el tiempo en las computadoras, los medios sociales, la TV y las revistas. Guarde sus ojos para protegerse de lo que el mundo dice que necesita.

Siente que más cosas le dan mayor seguridad.

Solución: Eso es mentira. Dios es su roca y fortaleza. Las cosas no le compran la paz o la seguridad.

Usted descuida las soluciones creativas a su problema.

Solución: Piense antes de comprar. ¿Realmente lo necesita? ¿Puede pedirlo prestado, arreglarlo o encontrar uno usado?