¿Su Trabajo Es Adoración?

¿Alguna vez siente que adora su trabajo y juega en su adoración?

La mayoría de la gente ve el trabajo como algo así como un “mal necesario” para pagar las facturas y sobrevivir en la vida, o como su identidad completa, el único factor para determinar su valía y valor como individuo.

Con todas las distracciones en la vida compitiendo por nuestra atención, hemos perdido nuestra capacidad de “jugar” bien. En lugar de ser activos y alegres con los demás, estamos aislados, competitivos y descontentos detrás de las pantallas.

Y el mensaje de un evangelio “barato” predicado los domingos por la mañana en todo el mundo ha contribuido a una actitud apática hacia Cristo y Su sacrificio en la cruz. La “adoración” se ha centrado en cómo se siente una persona en un momento, no en la humildad espiritual y la gratitud de nuestro Salvador.

El trabajo fue creado por Dios para suplir nuestras necesidades físicas, y debería ser una bendición para nosotros. Dios le encargó a Adán un trabajo para cuidar de la tierra y reinar sobre los animales en el Génesis, antes de que el pecado alguna vez hubiera entrado en el mundo.

El trabajo es una oportunidad diaria para que ejercitemos los dones que Dios nos ha dado y pongamos en práctica los principios espirituales.

Es donde buscamos al Señor, no al hombre, para obtener recompensas.

La adoración se ha definido de esta manera… “para honrar con un amor extravagante y una sumisión extrema“. Entonces, si Dios nos creó para trabajar, y desea que lo honremos en nuestro trabajo, ¿cómo se aplica esa definición a nuestra rutina de 9 am a 5 pm? ¿Cómo adora a Dios en el trabajo si odia su trabajo?

Trabaje para Honrar con Amor Extravagante

El trabajo se convierte en adoración cuando se hace como una ofrenda a Dios, no para nuestro propio beneficio. Cuando nuestros corazones están tan entrelazados con el Suyo, nuestro lugar de trabajo es Su lugar, donde vivimos nuestra fe en palabra y obra.

Os Guinness dice que los regalos no son para nosotros, sino para Dios. Solo somos administradores, gerentes, de todo lo que nos ha dado, incluido nuestro tiempo, talento y dinero. Eso significa que debemos usar nuestros recursos para el beneficio de otros para glorificar a Cristo.

Colosenses 3:17 nos recuerda claramente: “Hagas lo que hagas, ya sea de palabra o de hecho, hazlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de Él“. Cada proyecto, tarea y conversación que tenga en el trabajo debe hacerse en el nombre de Jesús, para honrarlo.

Si está frustrado en el trabajo, recuerde que no está trabajando para el hombre, sino para Dios. Sea diligente y minucioso con cada tarea que le den. Puede que sea hora de que considere un cambio de carrera, para que pueda usar los dones y talentos que Dios le ha dado más plenamente. La evaluación de Career Direct puede ayudarlo a comprender para qué está diseñado y cómo Dios lo creó para trabajar.

Trabajar para honrar con presentación extrema

Primero Samuel dice que obedecer es mejor que sacrificarse. Dios se preocupa por su trabajo y tiene un buen plan para su vida. Obedezca a Dios sin importar las circunstancias y confíe en que Él le ve a usted, sus necesidades y sus deseos. Él tiene un propósito para su trabajo, y requerirá obediencia y humildad. Lo que sea que esté haciendo, sea lo mejor que pueda en ello. Tenga una gran actitud sobre hacer las cosas que se le piden, y vaya más allá de las expectativas.

Administre bien su trabajo: permita que Dios sea el dueño de su trabajo y considérese un administrador fiel. Adore mientras esté en el trabajo. Adore mientras juega. Y adore mientras adore.

Su trabajo es adoración porque Dios le creó con talentos especiales, intereses y personalidad. Cuando puede conectar su diseño único a una carrera real, hace que la adoración en su trabajo sea aún mejor. Si está luchando por saber cuál es su vocación, o siente curiosidad si está en el trabajo correcto, quiero que tome la Evaluación de Career Direct Examina todos los aspectos de su personalidad para ayudarlo a comprender el diseño y el propósito que Dios le dio.