Pregúntele a Chuck: El poder de la humildad generosa

Hola Chuck,

Me encanta escuchar historias de personas de la clase trabajadora que vivieron modestamente, pero que en silencio guardaron e invirtieron a lo largo de los años. Tras su muerte, las personas se sorprenden al enterarse de los importantes obsequios que reciben las diferentes instituciones. Pero me preocupa un informe reciente de que la donación para la caridad ha disminuido. ¿Alguna idea?

“Generoso pero preocupado”

 

Querido “Generoso”,

Al igual que usted, siempre me alienta cuando aprendo de personas humildes que secretamente han guardado dólares para bendecir a otros. Si bien es un shock para sus amigos y vecinos, realmente no debería sorprendernos que los humildes y ahorradores también sean a menudo los más generosos.

Leí una historia reciente sobre Sylvia Bloom, que trabajó en un bufete de abogados durante 67 años y se retiró a la edad de 96 años. Durante esos años, su jefe hizo que comprara acciones para él. Después de haber hecho las compras para su jefe, también compraba una cantidad menor para ella, confiando en que él sabía lo que estaba haciendo.

Hija de la Depresión, ella y su esposo, un bombero, maestro y farmacéutico a tiempo parcial de la ciudad de Nueva York, vivían modestamente. A su muerte, dejó algo de dinero a amigos y parientes, pero la mayor parte de su patrimonio de 9 millones de dólares se destinó a becas para los desfavorecidos.

Hay otras historias similares de personas generosas que viven estilos de vida tranquilos y que dejan millones a personas cercana a ellos. Hay ejemplos aún mayores que Dios nos da en la Biblia para seguir. ¿Recuerda la iglesia primitiva de Corinto y cómo dieron “más allá de su capacidad” incluso en medio de un juicio extremo y generosidad? ¡Le suplicaron al apóstol Pablo por el privilegio de compartir con el pueblo del Señor!

También hay muchos ejemplos de generosidad en el Antiguo Testamento. Leemos en Éxodo acerca de cómo el pueblo de Dios trajo más que suficiente en ofrendas voluntarias para la construcción del santuario del Señor. ¡Dieron tanto que Moisés tuvo que impedir que la gente trajera más!

Todos estos ejemplos tienen algo en común. Los dadores vivieron modestamente, a veces en la pobreza. No anunciaron su riqueza ni la acumularon. Simplemente trabajaron duro, ahorraron diligentemente, planearon a largo plazo y dieron generosamente.

El problema que veo hoy es que las personas no están pensando correctamente sobre el dinero. Pueden trabajar duro pero no saben cómo gastar adecuadamente para poder dar, ahorrar e invertir. Muchos están cargados con deudas de consumo y préstamos estudiantiles que los mantienen en esclavitud financiera. Otros, con hipotecas demasiado grandes para su presupuesto, préstamos para automóviles y hábitos de compra indómitos, creen desesperadamente que las cosas les otorgarán estatus o aceptación. Luego hay otros que se ganan la vida pero consumen todos sus recursos limitados en necesidades o deseos personales.

¿Qué desea Dios de nosotros?

Trabajo

El trabajo era el plan de Dios para el hombre como se registra en Génesis 2:15. El Señor Dios tomó al hombre y lo puso en el jardín para trabajarlo y guardarlo. Por supuesto, la caída impactó el trabajo. Pero cuando usamos los dones y talentos que nos ha dado, el trabajo puede ser muy satisfactorio. Brinda los medios para sostener a nuestras familias y puede ser un vehículo para nuestro crecimiento espiritual. Nuestro trabajo es donde a menudo aprendemos a confiar en Dios y dependemos de Él mientras servimos a los demás. Lo glorificamos cuando le damos nuestro mejor esfuerzo.

Como Pablo dijo a los Colosenses:  Trabajen de buena gana en todo lo que hagan, como si fuera para el Señor y no para la gente. Recuerden que el Señor los recompensará con una herencia y que el Amo a quien sirven es Cristo. (Colosenses 3:23-24)

Frugalidad

Los cristianos necesitan recordar que a la luz de la eternidad, estamos aquí por un corto período de tiempo. Debemos vivir en el Reino con gratitud por todo lo que Dios nos ha provisto. La humildad viene cuando reconocemos que todo lo que tenemos se debe a Su gran misericordia. Decimos no a las cosas de hoy, entonces tenemos dinero para invertir para mañana. Debemos recordar diariamente que Dios es dueño de todo lo que tenemos.

Tuyos, oh Señor, son la grandeza, el poder, la gloria, la victoria y la majestad. Todo lo que hay en los cielos y en la tierra es tuyo, oh Señor, y este es tu reino. Te adoramos como el que está por sobre todas las cosas. La riqueza y el honor solo vienen de ti, porque tú gobiernas todo. El poder y la fuerza están en tus manos, y según tu criterio la gente llega a ser poderosa y recibe fuerzas. »¡Oh Dios nuestro, te damos gracias y alabamos tu glorioso nombre! ¿Pero quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que podamos darte algo a ti? ¡Todo lo que tenemos ha venido de ti, y te damos solo lo que tú primero nos diste! Estamos aquí solo por un momento, visitantes y extranjeros en la tierra, al igual que nuestros antepasados. Nuestros días sobre la tierra son como una sombra pasajera, pasan pronto sin dejar rastro. (1 Crónicas 29:11-15)

Ahorro e Inversión

El ahorro diligente durante un período de tiempo se convierte en un hábito y afecta nuestro estilo de vida. El ahorro debe planificarse, las inversiones deben estudiarse.

En la parábola de los talentos, los que multiplicaron fueron elogiados por las palabras del maestro:

Bien hecho, mi buen siervo fiel. Has sido fiel en administrar esta pequeña cantidad, así que ahora te daré muchas más responsabilidades. ¡Ven a celebrar conmigo! (Mateo 25:21)

Deberíamos vivir de tal manera que multipliquemos lo que Dios provee siempre que sea posible. Solomón nos dio varios consejos.

Los planes bien pensados y el arduo trabajo llevan a la prosperidad, pero los atajos tomados a la carrera conducen a la pobreza. (Proverbios 21:5)

Mantente al tanto del estado de tus rebaños y entrégate de lleno al cuidado de tus ganados, porque las riquezas no duran para siempre, y tal vez la corona no pase a la próxima generación. (Proverbios 27:23-24)

Generosidad

El Señor nos enseñó que es mejor dar que recibir. Al igual que los ejemplos de personas que han vivido vidas modestas y tranquilas que planean dar a otros en lugar de consumir su riqueza en placeres fugaces, nosotros también deberíamos tener ese plan. Sin embargo, al igual que los ejemplos en la Biblia, no espere hasta que muera para soltar sus tesoros terrenales.

Haga de la generosidad su máxima prioridad financiera ahora. Póngalo en práctica diariamente, semanalmente, mensualmente y anualmente. Descubrirá que el dinero pierde su control sobre su corazón, experimenta menos estrés, mayor alegría y, por las formas misteriosas de Dios, descubrirá que Él ha suplido fielmente todas sus necesidades. Este ejemplo puede no aparecer en los titulares, pero importa en la eternidad, ya que Dios tiene la última palabra sobre si vivimos como generosos o mezquinos.

Entonces esas personas justas responderán: “Señor, ¿en qué momento te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos algo de beber, o te vimos como extranjero y te brindamos hospitalidad, o te vimos desnudo y te dimos ropa, o te vimos enfermo o en prisión, y te visitamos?”

»Y el Rey dirá: “Les digo la verdad, cuando hicieron alguna de estas cosas al más insignificante de estos, mis hermanos, ¡me lo hicieron a mí!”. (Mateo 25:37-40)