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3 Razones Por Las Cuales La Nostalgia Arruina Presupuestos

Las estadísticas han demostrado que la nostalgia es una emoción poderosa que puede hacer que gastemos y donemos más dinero, además de facilitarnos el desprendernos de nuestro dinero. ¡Sus sentimientos cálidos y confusos de recuerdos felices son el objetivo de muchos publicistas!

¿La nostalgia alguna vez le ha costado dinero? Si es así, ¿cuánto? Hoy vamos a explorar las tres razones principales por las que sus sentimientos pueden estar arruinando su presupuesto… y cómo prevenirlo.

1. Hacen que sus compras sean menos materiales y más emocionales

La primera razón por la que está más inclinado a gastar un centavo cuando se siente sentimental o nostálgico es que su compra deja de ser algo material y se convierte en algo emocional.

Tal vez la tienda huele como la casa de su abuela o es algo que a su mamá o a papá le hubiera encantado. Por supuesto, amamos los sentimientos cálidos que las cosas, los olores y los recuerdos pueden traer. Este tipo de compras en realidad puede mejorar nuestro estado de ánimo… temporalmente. Pero esos sentimientos cálidos o una mejora en el estado de ánimo pueden llevar al remordimiento del comprador, a una cuenta con sobregiro y a deudas.

2. Le da más sentido a sus compras

Yendo de la mano con la razón número uno, la nostalgia y las compras emocionales le dan más sentido a sus compras. El cofre de almacenamiento funcional en el que gastó demasiado pasó de ser solo un cofre a una reliquia familiar. Los especialistas en marketing saben que pensamos de esta manera: es natural.

La parte difícil es reconocer nuestra propia debilidad al tomar decisiones de compra objetivas. No tiene nada de malo tener cosas valiosas, de alta calidad y sentimentales. Probablemente podríamos apuntar a una “posesión más preciada” y explicar, con gran emoción, la razón por la cual tiene un valor superior a un precio para nosotros.

El peligro del que debemos protegernos es cruzar la línea de lo sentimental a lo derrochador. Si bien es posible que pueda señalar un elemento de extrema importancia, también puede señalar un sótano lleno de “posesiones preciadas” que en realidad nadie quiere. Muchas familias tienen el “guardián de las cosas”, alguien que se aferra a todo y hace que sea difícil deshacerse de cualquier cosa.

Puede ser difícil aceptarlo, pero en unos pocos años, todo lo que tienes pertenecerá a otra persona. Chuck Bentley, Director Ejecutivo de Crown, está casado con una mujer que “camina por este camino” de la frugalidad. Si ella siente que van a hacer una compra innecesaria, le sugerirá que vayan por el basurero para ver dónde terminará ese artículo dentro de unos años. ¡Eso le recordará la verdad en Mateo 6:19-21!

No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.  Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

3. Disminuye la sensibilidad al precio

Por último, la nostalgia puede ponernos en un aprieto financiero porque disminuye nuestra sensibilidad a cuánto cuestan las cosas en realidad. Tal vez se ha visto atrapado en medio de un pasillo de una tienda o de un carrito de compras en línea y se ha hecho las siguientes preguntas: “¿Realmente puede ponerle precio a una reliquia familiar? Una memoria para toda la vida es invaluable, ¿verdad? ¡Piensa en todo el uso que obtendrán de esta preciada posesión!

Bueno, el problema es que los especialistas en marketing, los minoristas y los anunciantes saben que piensa así y trabajan arduamente para manipular sus emociones y seguir andando hasta la línea de pago (o “hacer clic” en el botón de pago). Parte de lo que los investigadores han descubierto es que es mucho más probable que las personas se desprendan del dinero si tienen sentimientos de nostalgia, independientemente de si esos sentimientos están asociados con el dinero que se gasta.

Entonces, ¿cómo podemos evitar el gasto excesivo debido a la nostalgia?

  1. Haga un presupuesto. Su presupuesto le da la libertad de gastar de la manera correcta; no solo restringe sus gastos. Su presupuesto tampoco le mentirá; es su amigo objetivo que puede racionalizar sus pensamientos subjetivos y emocionales.
  2. Haga una lista. Incluso si está navegando, comprando para otros o buscando un regalo, haga una lista y anote cuánto puede gastar (no cuánto está dispuesto a gastar, ¡existe una diferencia!).
  3. Sea consciente de sí mismo. Si es un comprador emocional, debe ser honesto acerca de sus debilidades. La mayor parte del sentimentalismo se desperdicia en mí, pero estoy tentado a comprar si me siento triste o solo. He tenido que dar mi billetera a mis amigos o encerrarla en el auto si sé que me sentiré tentado. ¿Por qué? Porque sé que puedo justificar cualquier cosa, o hacer algunas matemáticas creativas para que funcione dentro de mi presupuesto. Conozcase y conozca sus debilidades y tentaciones, y prepárese para el éxito.
  4. Gaste intencionalmente, no emocionalmente. Afortunadamente, la mayordomía ya es parte de su vida cotidiana, pero si no lo es, hágala una prioridad. En lugar de enfocar su gasto en las cosas que desea, enfoque todos los aspectos de su vida y sus finanzas en el Reino de Dios. Luego, en lugar de justificar una compra emocional o sentimental, puede hallar gozo en disponer de su dinero en la multiplicación del Reino.

¿Alguna vez ha estado atrapado en una trampa de gasto nostálgico? ¿Cómo se previenen estos obstáculos dentro de su presupuesto? ¿Es un comprador emocional? ¡Comparta con nosotros en Facebook!

Arielle Vogel

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